lunes, 4 de noviembre de 2013

규제kiuye (regulacion)


규제kiuye (regulacion)
Llamamos Kiuye a ese estado de vacío, calma y equilibrio que alcanzamos cuando conseguimos  la  regulación del cuerpo, la respiración, la mente, el Ki y el Shen (espíritu).
Durante todas nuestras sesiones de practica comenzaremos y terminaremos con Kiuye para equilibrar y regular nuestro cuerpo.
Existen varias formas y posiciones pero por norma general practicaremos Kiuye de la siguiente manera: Comenzaremos sentándonos en posición de Jwa yase (sentado con las piernas cruzadas) con la misma suavidad que el rocio se posa en los campos. Prestando mucha atención al transporte del cuerpo, realizándolo con mucha sutileza y elegancia, ya que nunca debemos de olvidarnos que ante todo realizamos un “Arte”.

 
Una vez sentados realizamos con la manos nuestro sello de oro de la siguiente forma: yemas del pulgar e indice de la mano izquierda se tocan, haciendo un circulo, el pulgar de la mano derecha entra por dentro y toca el punto de acupuntura “Lao gong” Pc 8,  , la mano derecha esta encima de la izquierda en los hombres y a la inversa en las mujeres.
 
A partir de ahí vamos a concentrarnos en el Danyun, situado a unos dos dedos por debajo del ombligo, este punto coincide con un punto de Acupuntura llamado Qihai (Mar de la Energía). en ese lugar conseguimos conectar con nuestra esencia mas pura, asi como con nuestros temores y miedos, ya que este punto tiene una conexión directa con el Riñon, (guardian de toda la Energía del cuerpo).
 Los antiguos Taoístas creían que cuando venimos  al mundo lo hacemos con un numero de respiraciones asignadas, dependiendo de la esencia de nuestros padres en el momento de nuestra concepción, por lo que no podemos hacer nada para cambiarlas, salvo realizarlas mucho más lentas y con ello conseguir que duren más, con lo que la vida se alarga.
Cuando realizamos Kiuye La respiración será Natural Yin y la realizaremos de un modo muy especifico:
-Inhalaremos suave y silenciosamente por la nariz bajando  el diafragma, al tiempo que hinchamos el vientre, descendiendo el aire hasta el Danyun.
-Evitaremos toda tensión y esfuerzo muscular en la parte superior del cuerpo. Los hombros no deben dirigirse ni hacia arriba ni hacia abajo, simplemente permitiremos que la gravedad haga el trabajo. No se debe arquear la espalda, por lo que eliminaremos la curvatura lumbar, de esta forma el Ki circulara libremente y no se estancará en esa zona.
-al inspirar empujamos del Hui yin (1Dumai) hacia afuera, imaginándonos que llenamos nuestro vientre completamente de aire.
-nuestra intención va a centrarse en el Danyun donde almacenaremos todo el ki captado en la inspiración, y comenzamos la expiración, dejándola salir sin fuerza.
-La expiracion deberá de durar menos tiempo que la inspiración.
Mientras exhalamos (siempre por la nariz), retraemos el Hui yin al tiempo que contraemos el vientre para ayudar a expulsar el aire de nuestro cuerpo.
 
Nuestra respiración deberá de seguir también un patrón determinado para ser efectiva, recargarnos de energía y regularnos:
-al inspirar el aire se desciende al Danyun por delante recorriendo el canal Renmai (canal extraordinario que controla todo el yin.
-Al expirar el aire asciende por detrás recorriendo el Dumai (canal extraordinario que controla todo el yang).
 
-La lengua siempre esta tocando el paladar duro, ya que de esta forma conectamos los dos canales, el Renmai con el Dumai por arriba. De esta forma junto con el movimiento de empuje y retracción del Huyin (1 Dumai), realizamos lo que se llama la orbita microcosmica.
 
-Y seguidamente comenzamos a inhalar… y asi sucesivamente hasta que alcancemos la calma y regulación
 
Cuando terminemos de hacer Kiuye, saludaremos subiendo las manos enlazadas con el sello dorado, e inclinando la cabeza.
Al incorporarnos de nuevo, lo haremos con la misma suavidad que la niebla se eleva en el campo.
 
Dentro de la respiración, la inspiración perteneca a Yin, ya que con ella introducimos el Ki hacia nuestro interior almacenándola en los riñones (de hecho son los riñones los encargados de realizar la Inspiracion.
La expiración pertenece a Yang ya que con ella sacamos el Ki al exterior y son los pulmones los encargados de realizarla.
 La piel es el tercer pulmon del cuerpo por lo que al exhalar también llevamos el ki al exterior por medio de la piel, por eso todas las técnicas de respiración Yang tienen la función de sacar el Ki al exterior y endurecernos, pero eso lo veremos mas adelante.
 La respiración Yin nos induce automaticamente a la calma ya que nos refresca, consiguiendo también que se ralentice nuestro metabolismo, asi como vaciar nuestra mente, al ser el cerebro el mar de la medula y este estar controlado por los riñones.
 Al inhalar y concentrar la respiración en el Danyun almacenamos ki en los riñones, y al exhalar lo llevamos al exterior.
 
Al realizar esta respiración sabemos si  es Yin o Yang, en la respiración Yin nos refrescamos por lo que nuestra boca se humedece y llena de saliva y en la respiración yang nos calentamos por lo que nuestra boca se reseca.
 
 
El poder alcanzar la quietud de la mente es algo que requiere mucha practica y esfuerzo, pero al lograrlo regulamos nuestro cuerpo y las enfermedades no tienen cabida en nosotros.
-Dejar la mente en blanco y tener la humildad de recibir conocimientos de quien pueda dárnoslos, con independencia de sus títulos y etiquetas; sin recurrir a mecanismos defensivos intelectuales que solo van a entorpecernos, a dificultar nuestra posibilidad de autentica realización.
- Eliminar la prisa, el deseo desmedido de aprender todo y de todo simultanea y velozmente cerebralizándolo.
- Dejar fluir libremente la mente, dejar que capte sensitivamente lo que deba captar, no lo que nosotros deseemos.
- Esperar, sin prisa, que el momento llegue cuando deba llegar, y lo que tenga que ser será.
Y recordad que: “ La peor enfermedad que existe es la Impaciencia, ya que ella es la madre de todas las demás”.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Dolor lumbar = calor en corazón


Muchas, muchas veces nos encontramos con pacientes con un síndrome muy común al que yo suelo llamar: dolor lumbar por calor en corazón, o lo que es lo mismo dolor lumbar originado por lo que llamamos las 7 pasiones.
Consiste en un dolor que irradia en la cintura produciéndonos incapacidad de movimiento, confundido muchas veces con lumbago, ciática, etc… pero cuando nos ponemos a buscar las causas no existe ninguna estructural, ningún tipo de lesión, nada físico que pueda originarlo; sin embargo nuestro paciente siente como que está roto por la cintura y muy ansioso…..
Vamos a analizar este caso. Si bien conocemos perfectamente la teoría del yin-Yang, menos acostumbrados estamos a intentar razonarlo con otra que quiero explicaros: la teoría del Kan-Li.
En nuestras clases de Qigong vamos a trabajar con el “Dos” o sea con el Yin- y Yang, pero vamos a intentar transportarlo. “Kan” seria el agua y “Li” seria el fuego. Kan y Li son el medio para llegar al Yin-Yang.
Si tenemos en cuenta que el corazón es el órgano fuego y el riñón el órgano agua, y también que agua y fuego deben de estar en armonía, un exceso o deficiencia de cualquiera de ellos traerá un desequilibrio en la salud.
El fuego (Li) origina demasiada actividad, tanto física como mental y el agua Kan aplaca todo, ralentizando el cuerpo, la mente, la función.
Kan y li siempre tienen que estar en armonía. Pero en cuanto uno de los dos ascienda absorbe al otro.
Comencemos por Kan (agua). Representada en el riñón, cuando este se queda en vacio siempre va a aparecer dolor lumbar, por lo tanto si mi energía Qi desciende, mi depósito (riñón) se agota y el dolor aparece.
El corazón pertenece a (Li), al ser el órgano fuego y ahora es cuando se va a comprender la teoría: Si asciende el fuego Li el agua Kan es consumida y si el fuego (Li) desciende el agua lo apaga….
Un exceso de fuego (Li) origina necesariamente un exceso de Shen: consciencia, raciocinio, movimiento, agitación, etc… y ello por consecuencia va a  hacer que nuestro agua (Kan) descienda consumida por el fuego; así mismo una deficiencia de fuego va a originar que el agua lo apague…
En el caso que nos ocupa lo que más fuego origina son las preocupaciones y la agitación mental, algo tan común en nuestros días, consumiéndonos toda la energía apareciendo con ello ese dolor tan característico que no responde a ningún protocolo tradicional salvo que equilibremos el agua y el fuego. Entendiendo estos principios si queremos lograr una buena efectividad terapéutica debemos observar si tenemos el fuego muy alto antes de buscar la causa en la debilidad del agua. Si eso es así puntos como Shenmen, Saofu,  Neiwan, Laogong, muchas veces serian suficientes para lograrlo. Tampoco debemos olvidar Shenting, ya que tiene la propiedad de calmar la mente ya que desciende el Fuego a su morada.
Manuel Gómez Hevia.


martes, 30 de julio de 2013

-El caminante ve una luz que le atrae y camina hacia ella, pero a medida que  se acerca ve como lo deslumbra y se pregunta: ¿es bueno quedarme aquí con esa luz tan brillante? Aquí veo mejor…. Entonces reflexiona y se da cuenta que al lado de la luz solamente va a ver el pequeño cerco que ilumina y el resto del camino siempre serán tinieblas sin conocer.

Prefiere dejar la comodidad de la luz, por su camino incierto e ir descubriendo un vasto y bello mundo al tiempo que disfruta de su camino. Porque es un caminante y nunca permitirá que una pequeña luz lo ciegue.



-El caminante muchas veces se siente solo, sabe que su camino es duro y piensa si debe buscar compañeros de viaje.
Él sabe que viajar con más o caminar al lado de otra gente le puede traer tranquilidad, al menos un tiempo, pero también sabe que eso puede cortar su libertad, ya que tiene que aceptar que los demás quieran guiar o dirigir su camino.

Entonces reflexiona si quiere caminar su camino o por el contrario está dispuesto a que le impongan el camino los demás y como es un caminante prefiere continuar solo su camino y disfrutar de él, entendiendo que la soledad es parte del precio que tiene que pagar para ser libre….


miércoles, 24 de julio de 2013

EL HOMBRE QUE ESCULPÍA LÁPIDAS


Había una vez un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lapidas. Se sentía infeliz con su trabajo y pensaba que le gustaría ser otra persona y tener una posición social distinta.
Un día paso por delante de la casa de un rico comerciante y pensó que le gustaría ser exactamente como él, en lugar de tener que estar todo el día trabajando la roca con el martillo y cincel.
Para gran sorpresa suya, el deseo le fue concedido y de este modo se hallo de pronto convertido en un poderoso comerciante, disponiendo de mas lujos y más poder de los que nunca había podido siquiera soñar. Al mismo tiempo era también envidiado y despreciado por los pobres y tenia igualmente mas enemigos de los que nunca soñó.
Entonces vio un importante funcionario del gobierno, transportado por sus siervos y rodeado de gran cantidad de soldados. Todos se inclinaban ante él. Sin duda era el personaje más poderoso y más respetado de todo el reino. El tallador de lapidas, que ahora era comerciante, deseó ser como aquel funcionario, tener abundantes siervos y soldados que lo protegieran y disponer de mas poder que nadie.
De nuevo le fue concedido su deseo y de pronto se convirtió en el importante funcionario, el hombre más poderoso del todo el reino, ante quien todos se inclinaban.
Pero el funcionario era también la persona mas temida y más odiada de todo el reino y precisamente por ello necesitaba tal cantidad para que lo protegieran.
Mientras tanto el calor del sol le hacia sentirse incomodo y pesado. Entonces miro hacia arriba, viendo al sol que brillaba en pleno cielo azul y dijo: “¡Que poderoso es el Sol! ¡Cómo me gustaría ser el Sol!”
Antes de haber terminado de pronunciar la frase se había ya convertido en el sol, iluminando toda la tierra. Pero de pronto surgió una gran nube negra, que poco a poco fue tapando al sol e impidiendo el paso de sus rayos. “¡Que poderosa es esa nube! –pensó- ¡como me gustaría ser como ella!”
Rápidamente se convirtió en la nube, anulando los rayos del sol y dejando caer su lluvia sobre los pueblos y los campos. Pero luego vino un fuerte viento y comenzó a desplazar y a disipar la nube. “Me gustaría ser tan poderoso como el viento”, pensó, y automáticamente se convirtió en viento.
Pero aunque el viento podía arrancar árboles de raíz y destruir pueblos enteros, nada podía contra una gran roca que había allí cerca. La roca se levantaba imponente, resistiendo inmóvil y tranquila a la fuerza del viento. “¡Que potente es esa roca!” –pensó- “¡Cómo me gustaría ser tan poderoso como ella!”
Entonces se convirtió en la roca, que resistía inamovible al viento mas huracanado. Finalmente era feliz, pues disponía de la fuerza más poderosa existente sobre la Tierra.

Pero de pronto oyó un ruido. Clic, clic, clic. Un martillo golpeaba a un cincel, y este arrancaba un trozo de roca tras otro. “¿Quién podría ser más poderoso que yo?”, Pensó, y mirando hacia abajo la poderosa roca vio... al hombre que esculpía lapidas. 

-El valor de las cosas-


"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.